

Si tu religión matinal consiste en preparar una buena cafetera mientras decides qué vinilo vas a hacer rodar, necesitas esa taza negra en las manos. He diseñado este tributo transformando el icónico prisma de luz de la banda en un haz que atraviesa granos de café recién tostado. Es la compañera ideal para saborear tu bebida favorita con la misma calma con la que se escucha a un solo de David Gilmour.
Encontrar un detalle con personalidad para un aficionado a la música clásica de los setenta puede ser difícil. Estampo esta taza negra de forma artesanal asegurando unos colores vivos que contrastan de forma brutal sobre el fondo oscuro. Es una pieza exclusiva pensada para sorprender en un cumpleaños, hacer un regalo de amigo invisible con mucho ritmo o darte ese capricho que transforme tu escritorio.
Esta pieza de 11 oz tiene el tamaño exacto para tu rutina diaria, pero al ser cerámica negra con estampación artesanal, pide un mantenimiento concreto:
Características
Referencias específicas